La separación y algunas de sus consecuencias.
Según las estadísticas, durante el año 2024 se produjeron más de 80.000 separaciones y divorcios en España. La frialdad de las cifras no refleja, el dolor que conllevan estas situaciones de duelo, especialmente en la persona que es “dejada” o “abandonada”, o la que , después de un proceso doloroso, ha tenido que tomar la determinación de dejar la relación, en algunos casos por pura sobrevivencia.
Restaurar las vidas de las personas que han sido “dejadas” en la relación, o que han tenido que “dejarla” por diversas circunstancias adversas, es tarea de toda la sociedad en su conjunto porque, aunque este proceso es casi invisible, afecta a un sinnúmero de personas que se encuentran día a día conduciendo vehículos, operando pacientes, atendiendo a personas minusválidas y en otras diversas labores que requieren mucha concentración. Sin embargo, lamentablemente, no existe una comprensión total de esta realidad. Dentro de los síntomas de una persona en proceso de duelo, especialmente en los estadios iniciales, se evidencia falta de concentración, distracción, falta de energía, tendencia a la depresión, al llanto, angustia, etc. Entender estas situaciones puede ser complicado para quienes no las han vivido. Se piensa que la persona exagera, que no quiere ir a trabajar, que dramatiza para llamar la atención. Son muchas las incomprensiones. Se asocia incluso a las emociones románticas que nos entregan las películas: se va el amado/a y él/ella queda desolado/a. ¡ya pasará!
Otro aspecto es considerar el parecer de la sociedad y de los grupos de referencia que rodean a la persona. Se tiende a juzgar en forma superficial estas situaciones considerándolo incluso, valga la paradoja, que decir soy “ex de fulanito o sutanita” es como colgarse una medalla. Lo vemos en el mundo de la televisión y del cine. Un “aquí no ha pasado nada”, “estoy bien”, “he iniciado una nueva vida con….”
Por otro lado se escucha: “un clavo saca otro clavo”, “el tiempo lo cura todo”, “ésa… algo habrá hecho…” Son algunas de las frases simplonas que escuchamos cuando alguien se ha divorciado.
Para algunas familias más tradicionales esto es una vergüenza y la persona lleva el sentido de culpa muy presente a la hora de enfrentarla. Allí, donde pensabas que podrían comprenderte, muchas veces no es así, te enfrentas a interrogatorios exhaustivos sólo con la finalidad de buscar culpable que, las más de las veces, ya están previamente señalados.
Intentaremos darle un sentido a todo lo que ha pasado y pediremos a Dios que nos ayude a encontrar los caminos más adecuados para cada uno de quienes quieran pertenecer a este Programa.
Dios les bendiga.
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