Lo que menos esperamos, a veces ocurre. No nos damos cuenta, ¿o sí…?…y muchas veces no queremos ver la realidad. ¡Es que es impensable que esto esté ocurriendo! No sabemos cómo actuar, cómo gestionar algo que nos estalla en nuestra cara….el «otro», la «otra», día a día se va convirtiendo en un extraño: su rostro, su mirada, sus gestos, su risa y tantas cosas, ya no son las mismas, ya no son las que veíamos cuando éramos un conjunto bien ensamblado de amor, comprensión, con un proyecto de vida mancomunado hacia objetivos comunes de progreso y bienestar. No tenemos el dominio sobre la persona que está a nuestro lado. Lentamente se va diluyendo la esperanza y van apareciendo más y más señales de «semáforos en rojo» que nos dicen que esto se está terminando , que hemos llegado al final de camino. Entendemos ese dolor y esa desesperanza. Nos ponemos en tu lugar. Hemos vivido situaciones muy similares aunque hay que decir cada caso es diferente y tiene sus propias aristas. Sí. Entendemos que se ha derrumbado todo a nuestros pies y que nada volverá a se igual. Tu dolor es nuestro dolor y queremos sentir que no estamos solos, que hay quienes han vivido o están viviendo similares situaciones de vida . No ofrecemos milagros, sólo ofrecemos acompañarte en este duro trance de la vida y poder , al final de proceso, mirar el horizonte con ganas de seguir adelante con mayor fortaleza.
