- ¿Qué deseamos compartir?
- Esto según cada caso y que no se vea como ejemplos a seguir sino, como una esperanza de salida que Dios ha regalado a otros.
- Compartir la experiencia de tener que hablarlo con la familia, amigos, etc.
- Compartir nuestra forma de ir relacionándonos con la/el “ex”.
- Compartir la manera en que nos estamos relacionando con los hijos y los problemas que cada uno ha tenido que superar.
- Compartir las experiencias con los líos legales que ha habido.
- Compartir la manera en que nos hemos ido reinsertando en la Iglesia.
- Compartir el dolor de las primeras jornadas y el consuelo que nos ha dado el Señor.
- Compartir el consuelo y ayuda que nos ha dado la “Palabra” a través del duelo.
- Compartir la experiencia de Resurrección que ha realizado en nosotros nuestro Señor.
- Compartir nuestra experiencia de paz y aceptación sin juzgar ni condenar al “otro”.
- Según nuestra experiencia ¿quiénes acuden a pedir ayuda a la Iglesia?
Entre quienes nos manifiestan sus inquietudes y preguntas hay hermanos que estaban muy comprometidos con sus parroquias; otros solamente de misa de domingo y algunos que, después de muchos años, han visto la necesidad de volver a su fe católica para buscar una respuesta y que dé sentido a su sufrimiento.

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